Había un campesino que tenía como 20 puercas y quería que tuvieran crías, pero no había forma de que quedasen preñadas, entonces consulto al veterinario,

quien le dijo que la única solución era que el mismo campesino se las tirara, y para saber si habían quedado embarazadas tendría que ver al otro día en donde estaban las cerdas: Si estaban al sol era porque no habían quedado preñadas, y si estaban a la sombra si lo

Volvió el campesino al campo a buscar las chanchas, las cargo en su camioneta y las llevo detrás del monte para fornicarlas a todas y para que nadie pudiera verlo.

Al otro día, al levantarse, miro por la ventana y vio que todas estaban al sol, por lo tanto las cargo en la camioneta y se las llevo de nuevo

Esto lo hizo durante 3 días, al cuarto día ya no podía ni moverse, estaba totalmente destruido, entonces le pidió a su mujer que mirara por la ventana para ver si las puercas estaban al sol o a la sombra, luego la mujer le

– No viejo, están todas subidas en la camioneta y una te está tocando la bocina!!!

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